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Por qué deberías escuchar Odyssey de Yngwie Malmsteen

Esta entrada habla de: metal sueco

Título original: “More than just a speed merchant: Why you should listen to Yngwie Malmsteen’s Odyssey” por Nick Shilton publicado en loudersound.com.
Enlace al texto original de Nick Shilton: https://www.loudersound.com/bands-artists/yngwie-malmsteen-odyssey

Tras la irrupción del movimiento punk —que sacudió una escena musical de finales de los setenta cada vez más autocomplaciente y pretenciosa—, los inicios de la década de los ochenta marcaron un giro hacia el extremo opuesto. En Estados Unidos surgió una oleada repentina de guitarristas virtuosos, impulsada por la llegada a Los Ángeles, en febrero de 1983, de un joven sueco de 19 años y actitud desafiante llamado Yngwie Malmsteen.

La imaginación musical de Malmsteen, nacido en Estocolmo, se había visto estimulada por Jimi Hendrix; poco después, también se convirtió en un ferviente admirador de Ritchie Blackmore (de Rainbow), al tiempo que prestaba gran atención a compositores de música clásica como J. S. Bach, Vivaldi, Beethoven y Mozart.

Malmsteen llegó a Los Ángeles para unirse a Steeler, banda liderada por Ron Keel, pero no tardó en dar el salto a Alcatrazz, grupo encabezado por el exvocalista de Rainbow, Graham Bonnet.

Sin embargo, Alcatraz tampoco logró satisfacer al precoz guitarrista y, en 1984, este inició una carrera en solitario respaldado por su viejo amigo y teclista Jens Johansson y por Barriemore Barlow, quien había sido batería de Jethro Tull. Como era de esperar, *Rising Force* —el álbum de debut de Malmsteen, compuesto íntegramente por temas instrumentales— puso de manifiesto su estilo de *heavy metal* neoclásico y su asombrosa destreza técnica. Cabe destacar que el álbum también le valió al guitarrista una nominación a los premios Grammy.

En los dos años siguientes llegaron *Marching Out* y *Trilogy*, con Mark Boals y posteriormente Jeff Scott Soto a la voz. Sin embargo, fue con *Odyssey* (1988) cuando Malmsteen logró llegar al gran público. Tras incorporar al exvocalista de Fandango y Rainbow, Joe Lynn Turner, Malmsteen se orientó de inmediato hacia un estilo más comercial bajo la dirección del productor Jeff Glixman.

En *Odyssey*, Malmsteen fusiona su vertiginosa técnica en el diapasón con algunas de sus composiciones más accesibles. Si bien temas como el arrollador corte inicial «Rising Force», «Riot In The Dungeons» y «Faster Than The Speed ​​Of Light» hablan por sí solos, otras canciones lograron trascender el círculo de los fanáticos obsesionados con las revistas de guitarra: la abiertamente comercial «Heaven Tonight» (con voces grabadas en múltiples pistas), la delicada balada «Dreaming» (al menos en su inicio) y los temas intrínsecamente melódicos «Déja Vu», «Crystal Ball» y «Now Is The Time».

Joe Lynn Turner y Malmsteen separaron sus caminos tras una gira que dio lugar al sorprendente álbum en directo *Trial By Fire: Live In Leningrad*. Desde entonces, Malmsteen ha contado con una cantidad vertiginosa de vocalistas y otros músicos. Los álbumes de estudio que siguieron inmediatamente a *Odyssey* —*Eclipse* y *Fire & Ice*— conservaron ciertos elementos comerciales, pero Malmsteen pronto se centró en un enfoque más pesado: *War To End All Wars* (2000) y *Attack!!* (2002) poseen toda la sutileza que sus títulos sugieren.

Malmsteen, residente en Miami desde hace mucho tiempo, goza hoy en día de una popularidad que se limita mayoritariamente a Japón y a la Europa continental; sin embargo, gracias a una impresionante ética de trabajo —y a un ego de altura descomunal—, sigue grabando y realizando giras, y el lanzamiento de su vigesimotercer álbum en solitario, *Hell Or High Water*, está previsto para noviembre.